BIO-MAGNETISMO y la salud

Biomagnetismo y  salud Es un término polisémico que asocia el magnetismo con los seres vivos. Este modelo médico, el más valioso de la era moderna. El Biomagnétismo supone la comunicación con la sabiduría corporal para determinar, a través de un diálogo binario (extensión-contracción) entre terapeuta y células corporales, la región biomagnética que se encuentre en estado disfuncional y que ha sido invadida por elementos patógenos.

A partir de esto, los campos irregulares pueden modificarse por medio de imanes para restablecer el equilibrio tanto Biomagnético (frecuencias celulares) como bioquímico (PH, neurotransmisores, neuroreguladores, hormonas y enzimas).

El método supone que la gran mayoría de las enfermedades son provocadas por una infección, ya sea micro, es decir subclínica, o macro infección a nivel manifiesto.

El Biomagnetismo Médico es un sistema terapéutico desarrollado a partir de 1988; en él se utiliza potentes imanes para combatir parásitos, bacterias, hongos, virus y otros gérmenes que son la causa de diversas enfermedades.

JM OCEAN AVENUE usa en sus productos esta tecnología con imanes pasivos (no electrificados ni conectados a máquinas electrónicas), que se aplican en diversas zonas del cuerpo humano que corresponden a órganos y tejidos que sufren la distorsión.

El Biomagnetismo se encarga de corregir la alteración iónica, desaparecer el problema y que se retorne al punto de equilibrio. La polaridad negativa es capaz de impactar a una carga patológica similar, los que se anulan al encontrarse con la carga positiva.

El Biomagnetismo es compatible con cualquier otra forma de terapia (homeopatía, alopatía, Naturopatía, Flores de Bach, Reiki, etc.) que también puede utilizarse simultáneamente con tratamientos alopáticos tradicionales, siempre y cuando se justifique su uso y no se disponga de otra alternativa.

Obviamente, la investigación sobre los efectos terapéuticos de los imanes en la salud no se ha detenido.

Son reseñables por ejemplo las investigaciones que hicieron:
los investigadores japoneses Takahashi y Nakagawa sobre su beneficio en dolores articulares
los trabajos del doctor J. M. Boboc en 1980 para el tratamiento del dolor de espalda
las investigaciones del doctor Baron – reputado neurooftalmólogo y director de investigación en el CNRS francés – que concluyeron en 1982 que los imanes eran muy eficaces para tratar el síndrome mesencefálico (sus experimentos le llevaron a descubrir el aspecto relajante del polo Norte de un imán)
los trabajos del doctor P. Orengo, un cirujano ortopédico que trató miles de patologías en las articulaciones con imanes y que en colaboración con el doctor M. T. Couchard demostró las propiedades contra el dolor del polo Norte de los imanes
los trabajos del doctor Valade quien concluyó que eran muy eficaces en el tratamiento de los dolores de cabeza (la neuralgia de Arnold)
los estudios efectuados en el Hospital Saint Michel de París donde un equipo probó la efectividad de los campos magnéticos en la parálisis facial
La verdad es que podríamos mencionar una interminable lista de trabajos realizados sobre el magnetismo en todo el mundo pero no harían sino confirmar lo ya descubierto… y desvelar que aún queda mucho por descubrir.

Dicho esto, hoy es sabido que cada órgano genera su propio campo magnético y que éste está expuesto a continuos estados de actividad y descanso así como a influencias externas como las que llegan a través de la comida, la bebida, las emociones… ¡y la contaminación electromagnética! Y que, obviamente, para mantener un estado saludable es necesario que esos campos magnéticos se hallen en equilibrio. Especialmente porque cualquier distorsión constante en el campo magnético de un órgano durante cierto tiempo puede afectar gravemente al mismo… ¡y a todo el organismo!

Y son desde luego muchos los campos externos con los que cada día le toca al ser humano interactuar.